


Bueno, pues el pasado viernes fue el último concierto de Awake, la banda de Heavy Metal a la que he pertenecido y liderado en muchos momentos, durante más de 12 años. Cerramos una etapa muy importante en nuestras vidas. En este grupo he volcado todas mis energías e ilusiones adolescentes por llegar a ser una estrella del rock, o poder vivir de la música. Hemos hecho grandes cosas y también la hemos cagado muchas veces. Pero como recordábamos estos días con mis compañeros de viaje Manel, Jose, Sisco y Mateu, lo importante es quedarse con lo bueno, con toda esa energía que dábamos en los conciertos y que este pasado viernes santo volvimos a dar.
Awake era más que un grupo de rock, era un vehículo para soñar despierto, para poder sentirte como Metallica o para darte de bruces contra el suelo y volver a levantarte, aunque hubo un tiempo en que ya nadie se levantó con fuerza para ponerse en pie y levantar a los demás. Lo que no parecía una gran idea, la de volver a tocar por última vez, se convirtió en uno de los mejores conciertos de Awake, no se si el mejor, pero sí de los más especiales, y eso que ha habido unos cuantos.
Me gustaría agradecer a toda la gente que ha seguido a Awake y se ha sentido un poco parte del grupo en algún momento del viaje. Gente que estaba con nosotros al principio, gente que nos fue descubriendo más adelante, gente que nos vió por primera vez este viernes, y sobre todo a los/las que habéis estado ahí siempre.
Dar las gracias a mis compañeros de viaje, Manel, ese hombre que apareció un día en el local para tocar la guitara y le dije que se encargara del bajo y no le importó hacerlo. Hemos chocado muchas veces, te gusta hacer las cosas a tu manera y a mi a la mía, pero siempre ha habido buen rollo y creo que nos hemos currado una amistad muy especial. Sisco, ese batería que siempre quise tener en la banda, y lo conseguí, en seguida dijiste que sí, porque te encanta tocar, hay mejores baterías pero no creo que ninguno tenga tanta ilusión por tocar como tu. Jose, mi hermano, un gran amigo, una persona que ha vivido con fuerza el grupo y con el que siempre me he podido sincerar y vomitarle mis sensaciones y quejas por cosas del grupo o por lo que fuera. Y Mateu, el perfecto guitarrista para dar forma a las canciones y llevarlas a otro nivel. Hemos jugado a ser el Hetfield y el Hammett del Pirineu, y estoy orgulloso de lo que hemos hecho juntos.
Mirando hacia atrás, media vida me pasa por delante con Awake de fondo, amigos que iban y venían, relaciones que iban y venían, pero la banda siempre estaba ahí, creciendo y evolucionando conmigo. Realmente lo hecharé de menos, pero a la vez me gusta la idea de terminar de la manera que lo hemos hecho, como cinco amigos a los que les une una gran pasión y la canalizaban por el mismo lugar. Ahora cada uno buscará donde volcar su energía y sus ilusiones, pero el recuerdo y lo aprendido de toda esta etapa nadie nos lo podrá quitar jamás. Y eso es lo mejor de todo.
